Otros ministros habían evitado utilizar este término, que alude a un proceso que el Gobierno ha impulsado en los últimos meses para quienes ya estaban en España y que 22 países europeos señalaron como factor que alentó la entrada masiva Leer
Audio generado con IA. Todos los miembros del Gobierno han sido, en las últimas dos semanas, muy cautos en sus palabras para desvincular la avalancha en Ceuta del pasado 30 de julio de las políticas migratorias impulsadas por La Moncloa. Sin embargo, este jueves, por primera vez un ministro ha empleado la palabra «regularizar» en su mensaje a extranjeros que pretendan acceder irregularmente a España: lo ha hecho el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, para advertirles de que «ninguno de ellos va a ser regularizado». Una afirmación que es también un reconocimiento implícito a que una política de regularización de migrantes como la que ha impulsado el Gobierno en los últimos meses puede llevar a más personas a intentar entrar en el país, bajo la confianza de obtener papeles en el futuro.. Desde Ceuta, Marlaska ha querido hoy insistir en el mensaje que ya trasladó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el pasado martes. «Ninguna persona que entre o pretenda entrar en Ceuta y Melilla de manera irregular […], desde luego ninguno de ellos se va a quedar en Ceuta, ninguno de ellos va a ir a la Península», ha asegurado Marlaska, y es en este punto donde ha añadido: «Ninguno de ellos va a ser regularizado».. Albares, hace dos días, esquivó añadir esa última matización. Sin embargo, el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que se reunió con el ministro de Exteriores, sí trasladó después que Albares habría compartido con él un mensaje similar al que Marlaska ha enunciado hoy. «La mejor manera de cortarla [la posibilidad de que la avalancha se repita] es que todo el mundo pierda la expectativa de que viniendo a Ceuta se soluciona lo que pretende. Ni papeles, ni asilo. La única solución: el retorno a Marruecos. Esto lo comparte el ministro, nos lo ha dicho», dijo Vivas al término de la reunión con Albares, en una referencia a la obtención de «papeles» que es otra forma de hablar de la regularización.. El pasado enero, el Gobierno impulsó un proceso para legalizar la situación administrativa de aquellos migrantes irregulares que se encontrasen en España antes del 1 de enero de 2026-. Se presentaron un total de 1.174.978 solicitudes, de las que más de 600.000 ya habían sido admitidas a trámite a 2 de julio. La regularización extraordinaria, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez defendió como una de las grandes políticas de la legislatura, contó sin embargo con el rechazo de la oposición nacional y, tal y como ha hecho saber Europa en los últimos días, tampoco encuentra demasiado respaldo en el continente.. Pocos días después de la entrada irregular de 80.000 personas en Ceuta, 22 países señalaron la regularización de inmigrantes impulsada por el Gobierno como una política que debilita la defensa de las fronteras comunitarias -aludían a un posible efecto llamada-, señalándolo así como un factor que podría haber influido en lo ocurrido. El Ejecutivo, sin embargo, insistía -e insiste- en atribuir a la acción de las mafias la avalancha, hasta que hoy la afirmación de Marlaska, desalentando futuras entradas bajo el argumento de que no se les «regularizará», remite inevitablemente a valorar si, quienes entraron el 30 de julio, sí confiaban en obtener papeles.. En su visita a Ceuta, el ministro Marlaska ha anunciado un refuerzo extraordinario del personal de Extranjería en la ciudad, con el fin de acelerar la tramitación de todos los expedientes que dirimirán si los migrantes que siguen en la ciudad deben o no ser devueltos a Marruecos. Según ha expuesto, ya se han tramitado más de 500 expedientes de solicitud de protección internacional -lo que se conoce como asilo, que a quien se le conceda le permitirá permanecer en España-. Y, ha dicho, la mayoría han sido «desestimatorios».. Por otra parte, preguntado por si la entrada masiva que se produjo en Ceuta el 30 de julio incrementa el riesgo terrorista que afronta España, el ministro ha asegurado que «no existe ningún riesgo de amenaza terrorista» y, en todo caso, ha trasladado que las autoridades permanecen «realmente vigilantes».
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