The contract remains vacant even though the government has doubled the price they pay for fuel.
The contract remains vacant even though the government has doubled the price they pay for fuel.
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La subida de precio del combustible por el cierre del estrecho de Ormuz amenaza con tensar las cuentas de las Fuerzas Armadas, que este año debían renovar el macrocontrato para abastecer a las distintas ramas de los ejércitos y están teniendo dificultades para encontrar proveedores, hasta el punto de que uno de los lotes ha quedado desierto.
Se trata del contrato para suministrar combustible para las turbinas de las aeronaves (aviones y helicópteros) basados en Canarias, un lote de hasta 110 millones de euros si se sumaban las prórrogas que lo harían durar hasta cuatro años. En el anterior acuerdo, Moeve había estado prestando el servicio.
El suministro es relevante, especialmente si se tiene en cuenta el momento de tensión política con Marruecos y el enclave geográfico que es Canarias de cara a la influencia española en África y su propia relación tensa con el reino alauí.
La falta de un postulante para ofrecer este carburante en Canarias no es el único problema al que se enfrenta el Ejército. Un recurso de la empresa Overseas Energies paralizó el contrato entre mayo y septiembre. La compañía esgrimía que un fallo informático de la Plataforma de Contratación le había impedido subir la documentación a tiempo.
El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales desestimó la petición de la compañía, al considerar que era culpa de la empresa haber apurado el plazo hasta el final, pero por el camino los objetivos de defensa han quedado comprometidos.
El Ejército preveía que el nuevo acuerdo marco entrara en vigor el 1 de julio de 2026, mientras que a fecha actual ni siquiera se ha abierto el segundo sobre de las ofertas de los 11 lotes que comprenden la licitación, que asciende a casi 1.500 millones de euros en cuatro años, si se suman prórrogas.
Entre estos lotes, algunos deberían estar en marcha, como el suministro de gasóleo a las tropas de Ceuta y Melilla, y el resto se prevía que entraran en funcionamiento antes de que terminara el año, un objetivo que parece de difícil cumplimiento con los tiempos de la Ley de Contratación Pública y lo frecuentes que son los recursos contractuales en las licitaciones de Defensa.
El combustible para aviones es el que más afectado se está viendo por la guerra entre Estados Unidos e Irán y también es el que más problemas ha dado durante los últimos tres años, en los que las Fuerzas Armadas han hecho varias modificaciones de los contratos iniciales para asumir el coste.
El Ministerio de Defensa ha puesto de su parte para evitar que los lotes quedaran desiertos, como ocurrió con Ceuta y Melilla, y ha más que duplicado la dotación del acuerdo de suministros para responder al encarecimiento del combustible, que obligó a modificar el contrato anterior por el impacto en los precios de la guerra de Ucrania.
Así, el contrato es de dos años por hasta 765 millones prorrogable por otros dos con los mismos límites, frente a los 260 millones de euros del acuerdo licitado en 2023, con un sumininistro de volumen similar.
En los informes justificativos del contrato, la Junta de Contratación del Ministerio de Defensa señala que ha tomado como referencia los precios pico del conflicto en Ucrania para fijar los nuevos umbrales a pagar con el contrato licitado y asegurarse así el suministros. A esta ventana de precios se suma además una prima que se actualiza mensualmente y está referenciada a la evolución de los distintos tipos de carburante en los mercados financieros.
El sistema de compra del Ejército funciona a través de un acuerdo marco en el que se fija un presupuesto orientativo anual y se va consumiendo con compras periódicas. Estas se realizan por un precio tasado, por ejemplo 1,3 euros más una prima de 0,1 euros ligada a la evolución de los precios del crudo en el mercado y que se actualiza mensualmente, tarifa a la que habría que sumarle los impuestos.
En otros combustibles, como el suministrado a Ceuta y Melilla las primas llegan hasta los 0,5 euros el litro, el doble de lo que se pagaba en la licitación anterior. Asimismo, también se ha reformado la operativa del transporte del combustible para evitar la excesiva dependencia de «ciertos licitadores» y la necesidad de firmar contratos de emergencia.
En total, las Fuerzas Armadas prevén consumir 208 millones de litros de combustible entre los distintos ejércitos. Como gran novedad, el pliego incluye el suministro a granel de Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO) como alternativa renovable de bajas emisiones a la gasolina y el gasóleo.
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