Delivery companies predict 127 million packages, a 2.4% increase from 2025, with a consumer who makes fewer orders but larger ones and a new 2 euro per item fee starting November 1st.
Delivery companies predict 127 million packages, a 2.4% increase from 2025, with a consumer who makes fewer orders but larger ones and a new 2 euro per item fee starting November 1st.
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Hasta junio, comprar una funda de móvil en Temu o AliExpress costaba lo que marcaba la pantalla. Desde julio cuesta 3 euros más, y si en el mismo pedido va también una camiseta, el recargo sube a 6. Es la llamada tasa Shein, con la que la Unión Europea grava cada categoría de producto de los paquetes de menos de 150 euros que llegan de fuera de sus fronteras, casi todos desde China. Con ella, Bruselas busca frenar la competencia desleal de estas plataformas y aliviar unas aduanas desbordadas por la avalancha de envíos. Pero en los tres meses y medio que lleva en vigor ha conseguido algo más, cambiar la forma en que compran los europeos, que, según los primeros datos, hacen menos pedidos, aunque más grandes. Un cambio de hábitos que coincide con unos precios disparados, con una inflación en el 4,9%, la más alta desde febrero de 2023, y que ya se nota en las previsiones del sector logístico para Black Friday y Navidad, con 127 millones de envíos, apenas un 2,4% más que el año pasado, según datos de la patronal de logística UNO.
Son apenas dos millones de paquetes más que en 2025, cuando la campaña sumó diez millones y el volumen creció un 8,7%. Los envíos siguen aumentando, pero al ritmo más lento de los últimos cuatro años, después de varias campañas en las que no habían dejado de acelerarse. Detrás de esta moderación, según el presidente de la patronal, Francisco Aranda, hay un consumidor que prepara su lista con semanas de antelación, vigila los precios y concentra sus compras en los días de descuentos para estirar el presupuesto. Y también la tasa europea, que a su juicio está contribuyendo a «reducir las compras impulsivas asociadas a este tipo de comercio».
La presión sobre estos envíos irá a más en las próximas semanas. A partir del 1 de noviembre, justo antes del Black Friday, la UE cobrará una tasa de gestión de 2 euros por artículo para cubrir el coste de revisar y controlar los millones de paquetes que llegan cada día a sus aduanas. Se sumará al recargo de 3 euros que ya está en vigor, y aunque en principio la pagan los vendedores y las plataformas, lo previsible es que acabe repercutiendo en el precio final.
Fuera de España, los primeros datos apuntan en la misma dirección. La UE recibió en 2025 cerca de 5.900 millones de artículos de bajo valor, unos 16 millones al día, el 93% de ellos procedentes de China, según la Comisión Europea, y en Francia las importaciones de pequeños paquetes chinos han caído entre un 30% y un 40% desde julio, según su Ministerio de Economía. Las cifras de la aplicación Joko, que analiza las compras bancarias de 1,5 millones de franceses, muestran descensos de ventas del 50% en Temu y del 37% en AliExpress, pero solo del 15% en Shein, que esquiva buena parte del recargo gracias a un gran almacén en Polonia desde el que sirve sus pedidos europeos con mercancía que ya está dentro de la UE. Para el sector del reparto, eso significa que una parte de esos paquetes no desaparece, sino que cambia de ruta.
El otro gran cambio está al final del trayecto, en la puerta de casa. Según Aranda, el sector nunca había tenido un cliente «tan reflexivo antes de comprar y tan exigente después de hacerlo», que quiere saber en todo momento dónde está su pedido y decidir cuándo, dónde y cómo recibirlo. Esa exigencia se pondrá a prueba en las próximas semanas, cuando las empresas de reparto moverán una media de 4,4 millones de envíos diarios, con picos de más de 5,5 millones tras el Black Friday, en la semana siguiente al Cyber Monday y en los días previos a la Navidad.
Para estar a la altura, el sector se apoya en dos palancas. Una son los lockers y puntos de conveniencia, que ya superan los 100.000 en España y permiten al cliente recoger su pedido cuando le viene bien mientras las empresas ganan eficiencia. La otra es la tecnología. La inteligencia artificial, la automatización y la analítica avanzada sirven para anticipar la demanda, reorganizar rutas en tiempo real y dimensionar las plantillas, y para el presidente de UNO han dejado de ser «una ventaja competitiva» para convertirse en una condición necesaria.
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